09 febrero, 2009

¿Por qué nos gusta la música?

Extraído de la edición impresa del diario The Economist, del 18 de Diciembre de 2008 - Colaboración de Xiomara Margaglio para la ECV

La industria moderna bombardea al hombre con una alimentación más allá de las necesidades del cuerpo, y un sexo por encima de las necesidades de reproducción, pero estos excesos se basan en apetitos obvios. ¿Qué apetito promueve la gran proliferación de la música? Está la teoría shakesperiana de que es, por lo menos, uno de los alimentos del amor y Charles Darwin sugirió que podría haber surgido por selección sexual. Ya en la actualidad, científicos afirman que la música es de hegemonía humana, y que tiene una clara función en la supervivencia y la reproducción. Se ha encontrado en músicos un paralelo entre el nivel de producción musical y las etapas de su vida reproductiva. Se señala que está ligada al éxito sexual, pues los músicos siempre tienen mucha acogida entre el sexo opuesto. Y algo muy parecido a la música ha evolucionado en varias especies animales, lo que habla de una función subyacente de lograr mayor atracción as hembras.

Para otros científicos, los orígenes de la música deben ser buscados entre los beneficios de la vida en colectivo, en lugar de los de la seducción sexual. Según esta hipótesis, tuvo un rol en acercar a grupos de personas en el pasado evolucionista y sigue desempeñando ese papel hoy. Ciertos tipos de música ayudan a fomentar propósitos colectivos en un grupo de individuos. También se la considera como precursora del lenguaje (la idea de que el idioma se desarrolló a partir de la canción sin palabras). Cantar y bailar tienden a ser actividades de grupo, lo cual no excluye a la sexualidad, pero también puede tener la función de agotar los recursos fisiológicos reales en una demostración de solidaridad de grupo. Si la música es funcional, la selección sexual y la social pudieron darse la mano mutuamente.

Una tercera hipótesis es que la música no es funcional, que no llevó al idioma, sino viceversa, en lo que ha resultado ser un glorioso accidente. Estos científicos consideran que sacia un apetito que la naturaleza no puede. Tal como la gente fue inventando cada vez platos más elaborados respondiendo a una necesidad más allá de la simple alimentación, un cerebro consagrado a convertir el sonido en algo con significado, siente el cosquilleo de una sobreoferta de tonos, melodías y ritmos. La diferencia es que a las personas se les tiene que enseñar música de forma diferente a como se les enseña el idioma. Muchos tienen la habilidad, pero ésta varía más que la facilidad para hablar. La música no es adaptativa, en el sentido en que lo es el lenguaje, pero sí es una tecnología transformativa. Y la selección sexual está involucrada, pues no todo el mundo será igualmente apto para llevarla a cabo.

Estas hipótesis tienen en común la capacidad de la música de manipular las emociones, un área que sólo comienza a investigarse. Sus pioneros sugieren que pudiera ser una característica emergente del cerebro. Luego, todas las hipótesis podrían tener razón. La música pudo ser originada por un accidente y puede transformar la percepción del mundo sin ser un fenómeno biológico. Y aún así pudiera haber sido tomada luego por la evolución y convertida en algo funcional. Pudo haber sido estructurada sobre emociones originalmente desarrolladas para responder a importantes sonidos naturales, que luego han seguido transformándose. Nadie sabe todavía por qué la gente responde a la música, pero la ciencia sigue tratando de averiguar este fenómeno.

29 agosto, 2007

La buena voz o ¿Quién es un buen cantante?

En estos últimos años se ha puesto muy de moda el modelo de los "reality show" para poner en el panel de discusión quién sirve y quién no como cantante. La gente siempre quiere ser juez, pero finalmente solo para demostrar que sus gustos tienen la razón y con mucha frecuencia me hacen la pregunta "Ese tipo(a)... a mi me gusta mucho como canta, pero ¿el es bueno?", a lo que siempre respondo con otra pregunta "¿bueno para qué?.
Mi intención al preguntar esto no es evasiva, en lo absoluto, solo busco que la persona revise su propio inventario de necesidades y descubra los verdaderos motivos que hacen que algo le guste o no.

El canto nace en la historia como una manifestación espontánea y aveces incluso necesaria. Cantar es ligar la propia voz a la música, valiéndose de esta para lograr, una expresividad mas elevada, mas sublime y mas acertiva. ¿Cuantas veces han visto a una persona mostrarle un mensaje de texto a otra para que lo(a) ayude a determinar en que humor está el que escribió? ¿lo dice enojado¿ ¿irónico?¿en broma? ¿en serio?, etc. Si las palabras están allí ¿qué hace la diferencia? es la forma, eso mismo que da pié a la celebre frase, usualmente empaquetada en un reclamo "No es tanto lo que dices sino cómo lo dices". Eso, eso exactamente es la música que acompaña nuestro discurso, la forma de hablar, el acento, las maneras de hacer énfasis, todo eso es música, y hace que nuestra narración sea una forma de canto.
Cuando la persona canta, une esto a las notas musicales, entonces ¿cuándo es bueno? o ¿cuándo es malo?. Muy sencillo, es bueno para uno cuando es tocado, cuando la persona que canta logra transmitir lo que siente y uno se identifica con ello y malo cuando no.
Pero podemos hablar de tres factores fundamentales que Alejandro Sanz muy bien los dice cantando en el último track del disco "No es lo Mismo":

Si he cantao mal
yo lo quiero saber,
dímelo
quiere decir: sin el alma
o quiere decir: sin la voz
o quiere decir que no sientes lo mismo que yo.

No he conseguido mejor manera de decirlo: alma, voz e identificación.
Alma, para decir el contenido de la persona, lo que le da profundidad al discurso. Esto no depende mas que de la experiencia y la madurez del cantante como ser humano. Recuerdo mucho a mi abuela, quien nunca fué cantante, meciéndose frente a su casa en Carúpano, tomando el fresco de la tarde y con la mirada perdida en sus recuerdos, cuando de pronto con un tono de voz super grave, producto de una vida de fumadora, comenzó a cantar: "saleee con su cargamento, loco de contento para la ciudad, si, para la ciudaaad...". En ese momento me estremecí y no tengo como explicarlo. Su voz tenia huellas, la letra de la canción era quizás lo de menos, pero el peso de tantas emociones, de tantas cosas vividas, en la serenidad de su mecedora, sin pedirle nada a la vida, podía mas que cualquier criterio aprendido. Mi abuela cantaba con el alma.
La voz, usualmente confundimos una voz grande "gañote" con una voz buena. La voz como tal, debe ser la más adecuada para lo que se va a decir. Aunque hay voces que impresionan, no necesariamente quiere decir que nos gusten. Aquí hay que diferenciar la acrobacia del arte, sin descartar que hay quien hace acrobacias con arte.
Una voz debe ser apreciada por lo que es, generalmente es preferible si el cantante es afinado, porque hay que hacer menos esfuerzo para dejarse llevar por la música. Por otro lado el timbre de voz es como los condimentos, hay de todo para todos los gustos, es decir a alguien le puede gustar un timbre por las mismas razones que a otro hace que no le guste. Personalmente tengo una preferencia naturalista, aprecio lo mas parecido a la forma de hablar, lo que menos deforme las palabras y se parezca mas a la persona. En casos como la ópera, este criterio necesariamente tiene que ceder, porque esta forma de cantar fué desarrollada por necesidades acústicas previas a la invención del micrófono y creó una estética funcional que luego se perfeccionó para lograr un nuevo estilo de canto. Es el mismo caso del mariachi, una voz que tenía que sonar por encima de las trompetas no podía ser una voz pequeña, pero esto no quería decir que fuera mala, solo que no funcionaba para cantar en el mariachi.

Finalmente la identificación, nuestro momento de vida, nuestra cultura y nuestras experiencias en general condicionan inevitablemente nuestro "apetito musical". Un bolero quizás no signifique mucho para un filipino, como si a un mexicano. En el caso del cantante, las letras, lo que cuenta, sus temáticas, harán resonancia en unos, mientras que a otros no les interesará el tema. Hay gente romántica, hay gente parrandera, hay quien prefiere la protesta, etc. Así como también hay momentos, hay momentos para amar, hay momentos para extrañar, hay momentos para bailar.

Entonces cuál es la conclusión. Primero, que no existe un factor único para determinar si una voz es buena o no. Luego, que si bien hay cánones estilísticos y gustos mas y menos elaborados, la mejor voz para cada quien es la que mas le guste y cada uno debe saber respetar sus propios gustos aunque no sepa explicar las razones. Y por último, mientras mas abiertos estemos, mas posibilidades tendremos de ampliar nuestros gustos y así incrementar el abanico de posibilidades a la hora de elegir un cantante que nos haga feliz.

Por Cesar Muñoz
omado de "La Cata Musical de César Muñoz" www.cesar309.blogspot.com


31 mayo, 2007

LA MUSICA TRADICIONAL

La música popular tradicional venezolana es, al igual que otras formas culturales, producto de un largo proceso de mestizaje en el que se han fundido en diversos grados los aportes de lo indígenas, europeos y africanos. De ese intercambio cultural surgieron nuevas y particulares formas musicales tal como el joropo, mientras otros géneros se hacen criollos conservando las huellas visibles de algunas de aquellas culturas matrices. Por eso, de acuerdo con las características mismas de su conformación, hoy día podemos distinguir varios tipos de música dentro de nuestra tradición. En principio, están aquellas de raíz indígena que son cultivadas en su contexto cultural o bien están en presentes en celebraciones del calendario religioso, como las turas, donde conservan todos los rasgos que la distinguen como una forma cultural de origen étnico americano.

Por otra parte, tenemos las de origen europeo que como el villancico conservaron todos sus elementos o como el aguinaldo fueron aclimatados al adquirir nuestro distintivo ritmo criollo. También las que conservaron la impronta africana con sus ritmos, sus melodías y sus tambores y que entre nosotros fueron a animar las fiestas de San Juan y San Benito.

Finalmente, están las formas musicales que son creaciones originales, únicas, y producto de nuestro particular proceso de mestizaje, tal como el joropo, los sones de negros, las gaitas zulianas, la llora, y los tonos de velorio, la mas importante polifonía vocal de tradición oral de toda América, que son géneros que no han existido ni existen en ninguna otra cultura. La música venezolana es pues un colorido mosaico que a su vez se ha nutrido de una diversidad de expresiones locales. De España cada quien trajo lo suyo. El misionero vino con su canto gregoriano. Los andaluces nos trajeron el flamenco para dejar su huella en el polo, punto, punto y llanto y fulia oriental, y los canarios cantaron su malagueña para sembrarla en estas tierras. Los europeos a su vez trajeron a esclavos de distintas culturas del África negra. Los Dahomeyanos nos legaron el tambor mina; los bailes chimbangualeros provienen de la cultura bantu, mientras los quitiplás de Curiepe fueron vistos en Nigeria y también en Zaire. En cuanto a los indígenas y solo para mencionar algunos los waraos del Delta del Orinoco construyeron su violín –sekesekeima-, mientras en la mesa de Guanipa los Kariñas se reencuentran con sus muertos mediante la fiesta del akaatompo, donde hacen sonar sus flautas de pan o verékusi. Así pues, en nuestra música popular tradicional confluyen ritmos y melodías cuyas raíces se pierden en una vasta geografía de tierras y de culturas. La música venezolana sin embargo, no se ha detenido en su evolución; en su largo devenir las formas musicales que nos dan identidad han venido sufriendo transformaciones dentro de un proceso modernizador que la ha vinculado con sonoridades universales, la ha llevado al mundo de las grandes orquestas académicas así como a los conjuntos orquestales de vanguardia que se mueven en una constante y renovadora búsqueda estética.




Extracto del ATLAS DE TRADICIONES VENEZOLANAS
FUNDACION BIGOTT

22 mayo, 2007

Versatilidad de la voz humana aplicada a determinados géneros de canto popular

La voz humana tiene la posibilidad de expresar distintos estados de ánimo, ideas, emociones, sentimientos. A través de la herramienta de la voz un individuo es capaz de comunicarse con otros en diversos niveles: semántico, emocional, sensitivo, etc. Esto se debe a la capacidad que tenemos de adaptar fisiológicamente la laringe, el tracto vocal, los órganos de la articulación, y toda la musculatura que interviene en la emisión vocal a las necesidades de comunicación verbal, produciendo así sonidos que manifiestan mensajes y meta mensajes.

Una de las expresiones vocales más complejas y demostrativas de la versatilidad de la voz humana es el canto. Por medio del canto popular se han desarrollado, a través de los tiempos, niveles de comunicación que van mucho más allá de la expresión semántica. El canto popular es el reflejo de las comunidades, de lo que sienten, de lo que esperan y sueñan, de lo que viven a diario, y se manifiesta a través de la posibilidad que tenemos de expresar nuestras ideas y sentimientos con nuestros órganos de emisión.

El estudio de algunas de estas expresiones populares y cómo las posibilidades de la voz humana se adecuan a favor de la expresión vocal es lo que nos ocupa en esta ocasión. Por ello hemos escogido géneros de canto popular disímiles entre si y que demuestran la diversidad de posibilidades de adaptación de la voz humana.

El bolero, por su carácter melancólico y romántico, es por excelencia el género de la voz dulce y dramática, de mucho contenido emocional y sentimental. Las voces que han interpretado este estilo de canto se caracterizaron por ser amplias, de vibratos generosos, con mucha habilidad para el matiz y el perfil histriónico. Voces como la de Lucho Gatica, Felipe Pirela, Pedro Infante y Luis Miguel son ejemplo de este tipo de estilo de canto.
La salsa y los estilos afro latinos, son de gran particularidad en lo que se refiere al modo de cantar que exigen. En general los cantantes de salsa siguen la línea que dejaron los “soneros” cubanos y de las antillas, cantantes de Son y otros géneros tradicionales de la región que se caracterizaron por voces alegres, intensas, de apreciable tensión, puesto que su principal preocupación era divertir a los bailadores y destacar por encima de la percusión.
El canto hondo o flamenco se nos presenta como una muestra singular e interesante por su perfil exótico, y el peculiar sonido de las voces que lo interpretan. Como todo estilo folk, sus orígenes culturales demandan una necesidad estética auditiva que deben cumplir los cantantes de este género; se trata de voces rasgadas, muy intensas, apasionadas, que consiguen los agudos combinando mucha aducción de cuerdas vocales con altos niveles de flujo de aire. Este tipo de sonido acompaña una interpretación de mucha fuerza emocional y dramatismo, típico de la cultura gitana, hija del moro y del blanco español.
La balada pop es un género muy contemporáneo que maneja los elementos de formato orquestal del pop music evolucionado de los 80 hasta hoy y la cadencia romántica y apaciguada de la balada de los 70 y 80, entre otras fusiones de las que se vale. Este género cubre la opción de la música romántica que en otros tiempos estuvo a cargo de la balada o del bolero. Los cantantes de este estilo son la evolución de muchas manifestaciones de canto popular desde los 50 hasta hoy en diversos géneros de estilos anglosajones y latinos. Su característica primordial es la habilidad laríngea para realizar adornos en las frases, al estilo de cantantes como Stevie Wonder o Aaron Neville, también se valen de la emisión con escape de aire y el uso de recursos como el vocal fry y el golpe glótico.

Además de estos géneros que hemos visto en esta oportunidad existen una gama innumerable de manifestaciones que pueden ser objeto de estudio y que se relacionan con áreas de la música popular urbana, tradicional, folklórica o etnológica. Así la voz humana, siendo partícipe primordial de las necesidades expresivas de nuestra especie se erige como un instrumento de múltiples usos, infinitamente versátil y fascinante para el estudio de cualquier interesado en estos tópicos. Las grandes posibilidades de este instrumento musical y de expresión oral nos permiten abrir nuestra mente a la aventura de explorar géneros y sonoridades lejanas a lo que nos es natural. Es la invitación que hago a mis estudiantes y a todos aquellos interesados en el mundo del canto: utilicen su instrumento como vía para la experimentación, entren en campos inexplorados por ustedes, amplíen sus herramientas, logren ser diferentes, a través del desarrollo técnico y el auto-conocimiento. Ojala acepten el reto, suerte!!!

Lic. Alejandro Zavala
Coordinador académico ECV
correo@escueladelavoz.com


20 abril, 2007

Nuevo Pensum ECV




11 enero, 2007

Inscripciones Abril 2007

Te invitamos a vivir la experiencia del sistema de estudios de la ECV

Inscríbete para el trimestre 2 - 2007 en nuestra sede de 2 a 6pm la semana del 23 al 27 de abril

Te esperamos!!!

01 septiembre, 2006

El canto y sus necesidades en el mundo de hoy

El canto puede precisarse como la herramienta perfecta y única para la expresión musical, conjugada con la palabra. Sólo a través de la voz humana podemos combinar los elementos de la comunicación verbal con los de la música. La voz es un instrumento ilimitado y de posibilidades únicas y esto ha sido demostrado en el siglo XX por voces irreverentes como las de Amstrong, Fizgerald y McFerrin. Así, a través del uso de la fonética, de las habilidades neumo-fono-articulatorias, de la musicalidad y de la perfecta armonía resonancial del cuerpo humano, un individuo con talento y dedicación tiene acceso naturalmente a un instrumento único para expresar sus ideas artísticamente. Pero el canto tiene sus necesidades más allá de lo estético, lo cual muchos profesionales de la voz no toman en cuenta y se enfrentan con frecuencia por ignorancia al serio problema de la salud vocal. Para obtener una comprensión global de la problemática del cantante, debemos precisar ciertos conceptos.

Definiremos cantante como aquel individuo que utiliza su voz como instrumento musical. Un cantante es un músico, un profesional de la voz que se dedica a sacar provecho de este instrumento para fines estéticos en el campo de las artes sonoras. Entonces podemos concluir que la voz es un instrumento musical. Y efectivamente lo es, además de ser el medio más común de la comunicación humana, ha sido históricamente un medio de expresión artística desde el principio de los tiempos. La voz ha sido usada con fines comunicacionales, religiosos, de supervivencia, entre otros; y en todos los casos ha demostrado su versatilidad y su inapreciable valor en el desarrollo evolutivo de la especie humana. En la mayor parte de las expresiones vocales, el canto ha sido protagónico; la antropología, la arqueología y la musicología, a través de sus investigaciones, revelan la necesidad natural de cantar que tiene el hombre y su íntima relación con esta expresión artística que se refleja en infinidad de manifestaciones, desde las culturas aborígenes, pasando por el canto gregoriano, la trova, la ópera, el jazz, el gospel, hasta el canto contemporáneo. El canto es y ha sido, sin duda, una responsabilidad sociocultural de los hombres a través de los tiempos, y es inevitable que viva en nuestro inconciente colectivo la necesidad inapelable de cantar. Es debido a esto que quienes se dedican a esta disciplina la aborden con tal pasión que olvidan que la voz tiene una funcionalidad fisiológica y que depende de ciertos cuidados para su longevidad.

En mi opinión, no es suficiente que un cantante se prepare como músico; la ciencia musical, su lenguaje, sus estructuras, su historia y su arte deben ser parte de su formación, por supuesto. Pero por mas culto que un individuo sea musicalmente, por más talento y musicalidad que posea, si está desprovisto de la técnica vocal y de los conocimientos básicos de la anatomía y fisiología de la voz, siempre se sentirá inseguro y desprotegido y tendrá muchos inconvenientes para lograr sus objetivos estéticos. La principal angustia de un cantante es la de quedarse sin voz. Y es natural que la tenga, si su instrumento es dañado irreversiblemente, perderá en consecuencia su más importante medio de expresión. Todos los cantantes temen ese destino, y este temor es proporcional al desconocimiento del instrumento. Mientras más alejado está un cantante de las ciencias clínicas de la voz, más dudas tiene sobre si se está haciendo daño o no, y por ende, más inseguro se siente. El cantante se debate entre sus necesidades estéticas y la preocupación por su salud. En otras palabras, tiene que decidir entre realizar las piruetas vocales necesarias para complacer a su público y preservar su salud vocal.

El cantante vive lleno de inseguridades profesionales, llena su cabeza de mitos del canto, que si se toma tal o cual brebaje para aclarar la voz, que si debe ponerse una bufanda, que si no debe salir de noche; entre muchas otras sentencias que terminan confundiéndolo más que ayudándolo a preservar su salud. Lo último que se le ocurre es visitar un terapista, un foniatra o un otorrinolaringólogo para informarse de estos problemas. Evidentemente, el canto como disciplina necesita el apoyo de otras disciplinas que lo complementen, tales como la teoría de la música, la fonética, la física acústica, la apreciación musical, etc. Hoy por hoy, los adelantos de la ciencia médica hacen indispensable que ciencias como la fonoaudiología clínica, la foniatría y la otorrinolaringología formen parte inobjetable del grupo de materias que apoyan el desarrollo del individuo que transita el camino de la técnica vocal y del canto. Si hay algo que es recomendable para el cantante es tener siempre a su disposición un foniatra y un fonoaudiólogo que apoyen su trabajo. No hay que esperar que aparezcan las patologías para ir a consulta, es menester hacer revisiones del instrumento con regularidad, lo cual no solo permitirá la detección a tiempo de algún problema funcional u orgánico, sino que ayudará a la comprensión y propiocepción del individuo sobre su instrumento vocal.

Para una completa compresión del cantante sobre las áreas que componen su profesión, lo más recomendable es tener a su disposición un equipo de personas que lo asesoren y lo guíen en su difícil camino. En primer lugar debe contar con personal médico, es decir, un fonoaudiólogo para el área funcional y un otorrinolaringólogo o un foniatra, para detectar y solventar cualquier problema orgánico. Debe contar con la ayuda de un profesor de canto y/o un coach vocal que lo provea de los elementos técnicos necesarios para lograr ciertos objetivos estéticos, le de un feedback objetivo sobre sus emisiones y expresiones artísticas y lo guíe con su experiencia en temas generales relacionados con el arte de cantar. Debe recibir la instrucción de profesores en materias generales de la música, la expresión corporal y las artes escénicas. Debe tener un tutor de algún instrumento musical que complemente su instrucción. Por último debe contar con el apoyo de músicos que colaboren en sus proyectos y complementen su educación con su consejo y la cotidianidad del compartir en tarima.

El canto es una necesidad ancestral, pero con el tiempo, el desarrollo de las nuevas tecnologías, la profesionalización de esta área de expresión artística, y las cada vez más complejas necesidades del mercado de trabajo en la industria cultural, esta disciplina se ha convertido en un núcleo artístico donde convergen muchas otras áreas que por fuerza deben complementar al profesional de la voz. Cualquier persona que se interese por esta apasionante carrera musical debe estar conciente de estas herramientas para que su transitar en el camino del canto sea más fructífero y ameno.



Lic. Alejandro Zavala
Coordinador académico ECV
correo@escueladelavoz.com