01 septiembre, 2006

El canto y sus necesidades en el mundo de hoy

El canto puede precisarse como la herramienta perfecta y única para la expresión musical, conjugada con la palabra. Sólo a través de la voz humana podemos combinar los elementos de la comunicación verbal con los de la música. La voz es un instrumento ilimitado y de posibilidades únicas y esto ha sido demostrado en el siglo XX por voces irreverentes como las de Amstrong, Fizgerald y McFerrin. Así, a través del uso de la fonética, de las habilidades neumo-fono-articulatorias, de la musicalidad y de la perfecta armonía resonancial del cuerpo humano, un individuo con talento y dedicación tiene acceso naturalmente a un instrumento único para expresar sus ideas artísticamente. Pero el canto tiene sus necesidades más allá de lo estético, lo cual muchos profesionales de la voz no toman en cuenta y se enfrentan con frecuencia por ignorancia al serio problema de la salud vocal. Para obtener una comprensión global de la problemática del cantante, debemos precisar ciertos conceptos.

Definiremos cantante como aquel individuo que utiliza su voz como instrumento musical. Un cantante es un músico, un profesional de la voz que se dedica a sacar provecho de este instrumento para fines estéticos en el campo de las artes sonoras. Entonces podemos concluir que la voz es un instrumento musical. Y efectivamente lo es, además de ser el medio más común de la comunicación humana, ha sido históricamente un medio de expresión artística desde el principio de los tiempos. La voz ha sido usada con fines comunicacionales, religiosos, de supervivencia, entre otros; y en todos los casos ha demostrado su versatilidad y su inapreciable valor en el desarrollo evolutivo de la especie humana. En la mayor parte de las expresiones vocales, el canto ha sido protagónico; la antropología, la arqueología y la musicología, a través de sus investigaciones, revelan la necesidad natural de cantar que tiene el hombre y su íntima relación con esta expresión artística que se refleja en infinidad de manifestaciones, desde las culturas aborígenes, pasando por el canto gregoriano, la trova, la ópera, el jazz, el gospel, hasta el canto contemporáneo. El canto es y ha sido, sin duda, una responsabilidad sociocultural de los hombres a través de los tiempos, y es inevitable que viva en nuestro inconciente colectivo la necesidad inapelable de cantar. Es debido a esto que quienes se dedican a esta disciplina la aborden con tal pasión que olvidan que la voz tiene una funcionalidad fisiológica y que depende de ciertos cuidados para su longevidad.

En mi opinión, no es suficiente que un cantante se prepare como músico; la ciencia musical, su lenguaje, sus estructuras, su historia y su arte deben ser parte de su formación, por supuesto. Pero por mas culto que un individuo sea musicalmente, por más talento y musicalidad que posea, si está desprovisto de la técnica vocal y de los conocimientos básicos de la anatomía y fisiología de la voz, siempre se sentirá inseguro y desprotegido y tendrá muchos inconvenientes para lograr sus objetivos estéticos. La principal angustia de un cantante es la de quedarse sin voz. Y es natural que la tenga, si su instrumento es dañado irreversiblemente, perderá en consecuencia su más importante medio de expresión. Todos los cantantes temen ese destino, y este temor es proporcional al desconocimiento del instrumento. Mientras más alejado está un cantante de las ciencias clínicas de la voz, más dudas tiene sobre si se está haciendo daño o no, y por ende, más inseguro se siente. El cantante se debate entre sus necesidades estéticas y la preocupación por su salud. En otras palabras, tiene que decidir entre realizar las piruetas vocales necesarias para complacer a su público y preservar su salud vocal.

El cantante vive lleno de inseguridades profesionales, llena su cabeza de mitos del canto, que si se toma tal o cual brebaje para aclarar la voz, que si debe ponerse una bufanda, que si no debe salir de noche; entre muchas otras sentencias que terminan confundiéndolo más que ayudándolo a preservar su salud. Lo último que se le ocurre es visitar un terapista, un foniatra o un otorrinolaringólogo para informarse de estos problemas. Evidentemente, el canto como disciplina necesita el apoyo de otras disciplinas que lo complementen, tales como la teoría de la música, la fonética, la física acústica, la apreciación musical, etc. Hoy por hoy, los adelantos de la ciencia médica hacen indispensable que ciencias como la fonoaudiología clínica, la foniatría y la otorrinolaringología formen parte inobjetable del grupo de materias que apoyan el desarrollo del individuo que transita el camino de la técnica vocal y del canto. Si hay algo que es recomendable para el cantante es tener siempre a su disposición un foniatra y un fonoaudiólogo que apoyen su trabajo. No hay que esperar que aparezcan las patologías para ir a consulta, es menester hacer revisiones del instrumento con regularidad, lo cual no solo permitirá la detección a tiempo de algún problema funcional u orgánico, sino que ayudará a la comprensión y propiocepción del individuo sobre su instrumento vocal.

Para una completa compresión del cantante sobre las áreas que componen su profesión, lo más recomendable es tener a su disposición un equipo de personas que lo asesoren y lo guíen en su difícil camino. En primer lugar debe contar con personal médico, es decir, un fonoaudiólogo para el área funcional y un otorrinolaringólogo o un foniatra, para detectar y solventar cualquier problema orgánico. Debe contar con la ayuda de un profesor de canto y/o un coach vocal que lo provea de los elementos técnicos necesarios para lograr ciertos objetivos estéticos, le de un feedback objetivo sobre sus emisiones y expresiones artísticas y lo guíe con su experiencia en temas generales relacionados con el arte de cantar. Debe recibir la instrucción de profesores en materias generales de la música, la expresión corporal y las artes escénicas. Debe tener un tutor de algún instrumento musical que complemente su instrucción. Por último debe contar con el apoyo de músicos que colaboren en sus proyectos y complementen su educación con su consejo y la cotidianidad del compartir en tarima.

El canto es una necesidad ancestral, pero con el tiempo, el desarrollo de las nuevas tecnologías, la profesionalización de esta área de expresión artística, y las cada vez más complejas necesidades del mercado de trabajo en la industria cultural, esta disciplina se ha convertido en un núcleo artístico donde convergen muchas otras áreas que por fuerza deben complementar al profesional de la voz. Cualquier persona que se interese por esta apasionante carrera musical debe estar conciente de estas herramientas para que su transitar en el camino del canto sea más fructífero y ameno.



Lic. Alejandro Zavala
Coordinador académico ECV
correo@escueladelavoz.com