31 mayo, 2007

LA MUSICA TRADICIONAL

La música popular tradicional venezolana es, al igual que otras formas culturales, producto de un largo proceso de mestizaje en el que se han fundido en diversos grados los aportes de lo indígenas, europeos y africanos. De ese intercambio cultural surgieron nuevas y particulares formas musicales tal como el joropo, mientras otros géneros se hacen criollos conservando las huellas visibles de algunas de aquellas culturas matrices. Por eso, de acuerdo con las características mismas de su conformación, hoy día podemos distinguir varios tipos de música dentro de nuestra tradición. En principio, están aquellas de raíz indígena que son cultivadas en su contexto cultural o bien están en presentes en celebraciones del calendario religioso, como las turas, donde conservan todos los rasgos que la distinguen como una forma cultural de origen étnico americano.

Por otra parte, tenemos las de origen europeo que como el villancico conservaron todos sus elementos o como el aguinaldo fueron aclimatados al adquirir nuestro distintivo ritmo criollo. También las que conservaron la impronta africana con sus ritmos, sus melodías y sus tambores y que entre nosotros fueron a animar las fiestas de San Juan y San Benito.

Finalmente, están las formas musicales que son creaciones originales, únicas, y producto de nuestro particular proceso de mestizaje, tal como el joropo, los sones de negros, las gaitas zulianas, la llora, y los tonos de velorio, la mas importante polifonía vocal de tradición oral de toda América, que son géneros que no han existido ni existen en ninguna otra cultura. La música venezolana es pues un colorido mosaico que a su vez se ha nutrido de una diversidad de expresiones locales. De España cada quien trajo lo suyo. El misionero vino con su canto gregoriano. Los andaluces nos trajeron el flamenco para dejar su huella en el polo, punto, punto y llanto y fulia oriental, y los canarios cantaron su malagueña para sembrarla en estas tierras. Los europeos a su vez trajeron a esclavos de distintas culturas del África negra. Los Dahomeyanos nos legaron el tambor mina; los bailes chimbangualeros provienen de la cultura bantu, mientras los quitiplás de Curiepe fueron vistos en Nigeria y también en Zaire. En cuanto a los indígenas y solo para mencionar algunos los waraos del Delta del Orinoco construyeron su violín –sekesekeima-, mientras en la mesa de Guanipa los Kariñas se reencuentran con sus muertos mediante la fiesta del akaatompo, donde hacen sonar sus flautas de pan o verékusi. Así pues, en nuestra música popular tradicional confluyen ritmos y melodías cuyas raíces se pierden en una vasta geografía de tierras y de culturas. La música venezolana sin embargo, no se ha detenido en su evolución; en su largo devenir las formas musicales que nos dan identidad han venido sufriendo transformaciones dentro de un proceso modernizador que la ha vinculado con sonoridades universales, la ha llevado al mundo de las grandes orquestas académicas así como a los conjuntos orquestales de vanguardia que se mueven en una constante y renovadora búsqueda estética.




Extracto del ATLAS DE TRADICIONES VENEZOLANAS
FUNDACION BIGOTT

22 mayo, 2007

Versatilidad de la voz humana aplicada a determinados géneros de canto popular

La voz humana tiene la posibilidad de expresar distintos estados de ánimo, ideas, emociones, sentimientos. A través de la herramienta de la voz un individuo es capaz de comunicarse con otros en diversos niveles: semántico, emocional, sensitivo, etc. Esto se debe a la capacidad que tenemos de adaptar fisiológicamente la laringe, el tracto vocal, los órganos de la articulación, y toda la musculatura que interviene en la emisión vocal a las necesidades de comunicación verbal, produciendo así sonidos que manifiestan mensajes y meta mensajes.

Una de las expresiones vocales más complejas y demostrativas de la versatilidad de la voz humana es el canto. Por medio del canto popular se han desarrollado, a través de los tiempos, niveles de comunicación que van mucho más allá de la expresión semántica. El canto popular es el reflejo de las comunidades, de lo que sienten, de lo que esperan y sueñan, de lo que viven a diario, y se manifiesta a través de la posibilidad que tenemos de expresar nuestras ideas y sentimientos con nuestros órganos de emisión.

El estudio de algunas de estas expresiones populares y cómo las posibilidades de la voz humana se adecuan a favor de la expresión vocal es lo que nos ocupa en esta ocasión. Por ello hemos escogido géneros de canto popular disímiles entre si y que demuestran la diversidad de posibilidades de adaptación de la voz humana.

El bolero, por su carácter melancólico y romántico, es por excelencia el género de la voz dulce y dramática, de mucho contenido emocional y sentimental. Las voces que han interpretado este estilo de canto se caracterizaron por ser amplias, de vibratos generosos, con mucha habilidad para el matiz y el perfil histriónico. Voces como la de Lucho Gatica, Felipe Pirela, Pedro Infante y Luis Miguel son ejemplo de este tipo de estilo de canto.
La salsa y los estilos afro latinos, son de gran particularidad en lo que se refiere al modo de cantar que exigen. En general los cantantes de salsa siguen la línea que dejaron los “soneros” cubanos y de las antillas, cantantes de Son y otros géneros tradicionales de la región que se caracterizaron por voces alegres, intensas, de apreciable tensión, puesto que su principal preocupación era divertir a los bailadores y destacar por encima de la percusión.
El canto hondo o flamenco se nos presenta como una muestra singular e interesante por su perfil exótico, y el peculiar sonido de las voces que lo interpretan. Como todo estilo folk, sus orígenes culturales demandan una necesidad estética auditiva que deben cumplir los cantantes de este género; se trata de voces rasgadas, muy intensas, apasionadas, que consiguen los agudos combinando mucha aducción de cuerdas vocales con altos niveles de flujo de aire. Este tipo de sonido acompaña una interpretación de mucha fuerza emocional y dramatismo, típico de la cultura gitana, hija del moro y del blanco español.
La balada pop es un género muy contemporáneo que maneja los elementos de formato orquestal del pop music evolucionado de los 80 hasta hoy y la cadencia romántica y apaciguada de la balada de los 70 y 80, entre otras fusiones de las que se vale. Este género cubre la opción de la música romántica que en otros tiempos estuvo a cargo de la balada o del bolero. Los cantantes de este estilo son la evolución de muchas manifestaciones de canto popular desde los 50 hasta hoy en diversos géneros de estilos anglosajones y latinos. Su característica primordial es la habilidad laríngea para realizar adornos en las frases, al estilo de cantantes como Stevie Wonder o Aaron Neville, también se valen de la emisión con escape de aire y el uso de recursos como el vocal fry y el golpe glótico.

Además de estos géneros que hemos visto en esta oportunidad existen una gama innumerable de manifestaciones que pueden ser objeto de estudio y que se relacionan con áreas de la música popular urbana, tradicional, folklórica o etnológica. Así la voz humana, siendo partícipe primordial de las necesidades expresivas de nuestra especie se erige como un instrumento de múltiples usos, infinitamente versátil y fascinante para el estudio de cualquier interesado en estos tópicos. Las grandes posibilidades de este instrumento musical y de expresión oral nos permiten abrir nuestra mente a la aventura de explorar géneros y sonoridades lejanas a lo que nos es natural. Es la invitación que hago a mis estudiantes y a todos aquellos interesados en el mundo del canto: utilicen su instrumento como vía para la experimentación, entren en campos inexplorados por ustedes, amplíen sus herramientas, logren ser diferentes, a través del desarrollo técnico y el auto-conocimiento. Ojala acepten el reto, suerte!!!

Lic. Alejandro Zavala
Coordinador académico ECV
correo@escueladelavoz.com